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Buceando en los secretos de Santa Sofía

agosto 21, 2009

Ayasofya'nın Derinliklerinde

Un fotograma del documental 'Ayasofya'nın Derinliklerinde'

Con un acceso sin precedentes a los túneles subterráneos y depósitos que horadan la tierra alrededor de Santa Sofía, el cineasta Göksel Gülensoy quiere descubrir las historias que esconden en su nuevo documental. En la película explora espacios que no han sido tocados por el hombre durante siglos. “Creo que lo que hay debajo de Santa Sofía es mucho más apasionante que lo que está por encima de la superficie” dice Gülensoy.


No ha resultado fácil perseguir los secretos escondidos desde hace 1.700 años bajo Santa Sofía. Para ello, el documentalista Göksel Gülensoy ha tenido que navegar tanto por los antiguos laberintos subterráneos como por los burocráticos, y pronto lanzará la crónica cinematográfica de su aventura subterránea.

El equipo de Gülensoy, compuesto por dos buceadores y cuatro espeleólogos, ha estado buscando la conexión entre los depósitos que conectan el famoso edificio bizantino con el Palacio de Topkapı y la Cisterna de Basílica. Los espeleólogos han tratado de encontrar los pasajes secretos que se dice se extienden desde el Palacio de los Porfirogenetas (Tekfur Sarayı), junto a las antiguas murallas de la ciudad, hasta las islas del Mar de Mármara. Aunque el director empezó a rodar su documental en 1998, no pudo terminarlo hasta hace poco debido a los problemas con el presupuesto, los permisos oficiales y los trabajos de restauración del museo de Santa Sofía. El documental de 50 minutos, titulado “Ayasofya’nın Derinliklerinde” (en las profundidades de Santa Sofía), competirá en los festivales a partir del otoño.

imagen de la web

Uno de los dos huecos por los que descendieron los espeleólogos

Debajo de Santa Sofía

El depósito que se abrió en primer lugar es el que está situado en el suelo de la sala principal bajo la gigantesca cúpula. A juzgar por el hormigón que lo rodeaba, no había sido utilizado en mucho tiempo. De acuerdo a los registros que existen sobre el edificio, en 1945 se decidió vaciar todo el agua subterránea para investigar lo que había debajo, intento que fracasó cuando se comprobó que a pesar de los muchos esfuerzos el nivel de agua no descendía. La idea fue abandonada después de que el motor de la bomba finalmente se quemase.

Así pues, las puertas se abrieron por primera vez en 64 años, y por primera vez en la historia, un buceador estaba pasando por debajo de Santa Sofía. Eran las 9:30 de una mañana de diciembre y la temperatura del agua era de 6 grados centígrados. El cámara Engin Aydın y el fotógrafo Çokdeğer Ozan fueron los primeros en descender al depósito. La semana anterior a esta inmersión habían bajado una cámara a través de la cual vieron los pasajes por debajo del edificio. Como la entrada era demasiado estrecha para dar cabida a los tanques de oxígeno de los buceadores, se preparó un tubo de 50 metros de largo para que pudieran respirar en caso de que los pasajes se extendieran a lo largo del edificio.

El depósito bajo la primera puerta era de 12 metros de profundidad. En la parte inferior Çokdeğer vio dos gruesos trozos de madera similares al mango de una pala y que parecían hallarse en buen estado. Quedaron reducidos a polvo en el momento en el que los tocó. Entonces vio un cubo, que también se rompió en pedazos al tocarlo y un esqueleto de animal. Çokdeğer examinó los muros del depósito durante 50 minutos y luego regresó a la superficie.

Una fotografía emocionante

El equipo de investigación sólo tenía permiso para trabajar durante un día, por lo que rápidamente se trasladó a la segunda abertura, más cerca del centro de la cúpula. Hace años, Erdem Yücer, uno de los ex directores del museo, había enseñado a Gülensoy una fotografía de los cimientos de Santa Sofía. La fotografía mostraba a los investigadores en una barca en un lugar lleno de agua, similar a la Cisterna de Basílica. Los estudios sísmicos del edificio ya habían demostrado que el área por debajo de la gran sala estaba vacía. El mismo equipo, cuando hizo descender la cámara por la segunda abertura durante el primer día de exploración, se emocionó al ver dos pasajes que se extendían hacia el centro del edificio y la puerta de salida -pasajes que podrían prolongarse hasta Yerebatan y Topkapı.

Frascos de agua bendita

El supervisor de buceo Levent Karataş y el buceador Kenan Ergüç, ayudaron a descender por una cuerda hasta parte inferior del segundo depósito al cámara y al fotógrafo. El suelo estaba cubierto de fango hasta la altura de las rodillas. Lo primero en lo que se fijó Çokdeğer es que había en torno a una docena de frascos de 1917, que probablemente se les cayesen a los soldados británicos al tratar de rellenarlos con el agua sagrada durante la invasión de ese año. Lo siguiente que encontraron fueron vidrios procedentes de la lámpara de araña gigante que se utiliza para iluminar Santa Sofía. Una nueva búsqueda les llevó hasta una cadena con dos anillos al final. Tal vez un prisionero encontrara la muerte allí. Abrumados por este pensamiento, el siguiente hallazgo de Çokdeğer era lo que parecían piezas de cristal, en siete colores, de una vidriera. Envió algunas para que pudiesen ser examinadas mejor y después, las devolvieron al agua.

Los dos buceadores estuvieron durante 50 minutos en la cisterna y salieron cuando terminaron de grabar los pasadizos sellados del interior de los muros de piedra. Una vez fuera, se dirigieron directamente a la máquina de rayos X móvil, en donde el personal del Ministerio de Salud confirmó que los buceadores no portaban objetos extraños con ellos. El permiso de exploración se había concedido a condición de que todo lo que encontraran quedase en su ubicación original y de que no se hiciese ninguna modificación en la estructura del edificio. Por esta razón, los pasajes sellados se dejaron intactos.

En los subterráneos de Santa Sofía

En los subterráneos de Santa Sofía

238 metros de túneles subterráneos

El trabajo de investigación y grabación en los túneles bajo la nave principal de Santa Sofía lo llevó a cabo la Sociedad Espeleológica del Bósforo o BUMAD (Boğaziçi Uluslararası Mağara Araştırma Derneği). Cuatro espeleólogos experimentados con cámaras profesionales en sus cascos disponían de ocho horas para explorar tan a fondo como les fuese posible.

En primer lugar, un equipo de la compañía de distribución de gas de Estambul, IGDAS, verificó que no existían gases venenosos en la entrada de los túneles. Por si acaso, el equipo de exploradores también iba equipado con detectores de gas. Esta vez, el profesor asociado Haluk Dursun y el director del Museo de Santa Sofía se sumaron a los espeleólogos. La primera sala en la que se adentraron era larga, como un corredor, y reforzada con pilares.

Dos túneles de piedra de aproximadamente 70 centímetros de altura se prolongaban en la dirección de la plaza de Sultanahmet y el Palacio de Topkapı -presumiblemente los mismos que el poderoso emperador bizantino del siglo V Teodosio II había utilizado para ir al Palacio Tekfur y al hipódromo sin ser visto por el público.

Los exploradores se dividieron en dos equipos y se adentraron en los túneles por dos direcciones opuestas. Ambos túneles estaban reforzados con arcos de ladrillo y se dividían en dos después de 50 metros. Una rama de cada uno de ellos llevaba a un lugar bajo la cúpula, pero estos pasajes estaban cerrados. Yaman Özakın y Emrah Çoraman los midieron con el láser y dibujaron un croquis mientras Pelin Kurt y Aydın Menderes seguían avanzando en la dirección del Palacio de Topkapi.

Después de un rato, Menderes reanudó su viaje, viéndose obligado a continuar arrastrándose por el tunel cuando la altura se redujo a 25 centímetros. Tras un rato gateando, vio brillar la luz del día entre unas piedras que bloqueaban la salida delante de él. Introdujo la mini-cámara bolígrafo (pen camera) y descubrió que había llegado al patio de palacio. Menderes retrocedió por el mismo túnel y entró en el otro ramal hasta llegar a dos salas de aproximadamente dos metros de altura y un tamaño de aproximadamente cinco metros cuadrados. Había huesos y jarras diseminados a su alrededor. Este lugar fue probablemente la tumba de San Antinegenos, un niño santo y la primera persona que -ya en el siglo XIII- era enterrada en Santa Sofía. 200 años más tarde el Patriarca Atanasio sería inhumado en ese mismo sitio. Fue el descubrimiento más apasionante del día.

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El director Göksel Gülensoy dando instrucciones a los buceadores

El director Göksel Gülensoy: “Lo que hay debajo es más apasionante que lo que está por encima de la superficie”

“Mi amigo y profesor asociado İhsan Tunay, un alumno del profesor Semavi Eyice, me llevó de visita a Santa Sofía en 1990 y me contó las leyendas que hay acerca de su estructura. Gracias a él, me convertí en un apasionado devoto del edificio”, dijo Gülensoy.

En 1992 rodó un documental sobre el edificio y sus leyendas, “Santa Sofía” (Ayasofya) que fue premiado en los festivales de cine de San Sebastián (mención honorífica, 1996), Tampere (mejor documental, 1995) y Ankara (Segundo Mejor Documental, 1994). Motivado por su éxito, empezó a trabajar en una segunda película sobre los túneles y cisternas protegidas por los secretos de la construcción. “Busqué el misterio que se ocultaba bajo el suelo con la ayuda del profesor asociado Haluk Çetinkaya. Creo que lo que hay debajo de Santa Sofía es más apasionante que lo que está por encima de la superficie” dijo. “Para mi tercera película quiero seguir el trazado de las dos salas bajo el ábside. La sala en la que se cree que fue enterrado el primer sacerdote de Santa Sofía junto a sus pertenencias no ha sido nunca buscada a fondo.”

El director del Museo de Santa Sofía Haluk Dursun ha declarado: “El museo debería ser cerrado durante un tiempo.”

Aunque desde 1935 los investigadores tanto internacionales como turcos han estado inspeccionando el edificio muchas de las características del mismo son aún desconocidas, dice Dursun. “Creo que el equipo de Gülensoy ha hecho importantes descubrimientos, incluyendo las salas que son mencionadas en los archivos como tumbas de sacerdotes.”

El director considera que los resultados deben ser examinados desde una perspectiva arqueológica y que Santa Sofía debería ser cerrada durante un tiempo para que el edificio pueda ser exhaustivamente analizado. “Se debería reunir a todos los restauradores de Turquía y restituir rápidamente los mosaicos y las otras partes” dijo, y añadió que debería existir un museo del “Estambul Clásico” o de “la Civilización Romana Oriental” en donde los resultados de estos estudios pudiesen ser expuestos.

:: Del original en inglés, Serhan Yedig © 2009 Hurriyet Daily News

REFERENCIAS:
En inglés:

::Serhan Yedig (2009-08-07). “Diving into the secrets of Hagia Sophia”, Hürriyet [con acceso el 20 de Agosto de 2009].

En turco:
::Página oficial del documental. En turco. Hay fotos y es un poco pobre, tanto en diseño como en contenido. http://www.ayasofyaninderinliklerinde.com
::Trailer del documental. También está en la página oficial, pero sin controles de reproducción.

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